Capitulo 0: The Scavenger’s Daughter

EN EL JARDIN DE THERION

ADVERTENCIA

WARNING

Esta historia es pura ficción, todos los personajes que aparecerán y de los cuales formaran parte de la misma son inventados por mí. Contiene temas sexuales fuertes, así como puede contener violencia psicológica y puede resultar sumamente grafica y ofensiva para personas de mente sensibles. No es apta para menores de edad.

Estas advertido o advertida

Era una noche lluviosa en Kenosha Wisconsin, EUA. Un edificio abandonado, cerca del muelle, estaba rodeado por policías, todos armados y listos para entrar en acción, detrás de una de las patrullas había un hombre canoso y alto, mordiendo un palillo de dientes, observando cómo sus hombres, y en especial uno de ellos se preparaba para derribar la puerta.

-Vamos a entrar -dijo uno de los uniformados de azul.

-Yo iré por delante, quiero que ustedes se dividan en tres grupos de dos, y que busquen a ese maldito enfermo por todas…

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Capitulo 0: The Scavenger’s Daughter

ADVERTENCIA

WARNING

Esta historia es pura ficción, todos los personajes que aparecerán y de los cuales formaran parte de la misma son inventados por mí. Contiene temas sexuales fuertes, así como puede contener violencia psicológica y puede resultar sumamente grafica y ofensiva para personas de mente sensibles. No es apta para menores de edad.

Estas advertido o advertida

Era una noche lluviosa en Kenosha Wisconsin, EUA. Un edificio abandonado, cerca del muelle, estaba rodeado por policías, todos armados y listos para entrar en acción, detrás de una de las patrullas había un hombre canoso y alto, mordiendo un palillo de dientes, observando cómo sus hombres, y en especial uno de ellos se preparaba para derribar la puerta.

-Vamos a entrar -dijo uno de los uniformados de azul.

-Yo iré por delante, quiero que ustedes se dividan en tres grupos de dos, y que busquen a ese maldito enfermo por todas partes. Yo iré al frente. Si cualquiera de nosotros necesita refuerzos estén atentos a los radios- Dijo con tono de mando el joven detective rubio de ojos azules de nombre Michael.

A continuación derribaron la puerta metálica, el sonido fue ensordecedor y las nubes de polvo se levantaron mezclándose con el viento mojado de la noche. Todo estaba oscuro, las ventanas apenas y reflejaban las luces de la calle. Estaban buscando a un asesino de niños, un depredador que los mutilaba y descuartizaba para luego regresárselos a sus padres. Solamente dejaba la cabeza entera sin parpados y sin dientes, como un supuesto acto de misericordia, para que los padres pudieran reconocer a sus hijos, siendo los ojos rojos ensangrentados lo primero que resaltaba. Era imagen verdaderamente grotesca y terrorífica, que nadie podría olvidar, y menos unos padres.

Toda esta situación había conmocionado a Kenosha por casi cuatro años. Era hora de poner fin a esto. Gracias a una exhaustiva investigación del departamento de policía los investigadores habían dado con el escondite del asesino. Michael se adentró a las profundidades del edificio, tenía cerca de tres niveles. No le temía actuar solo, su sentido del deber siempre lo acompañaba hasta en las situaciones más extremas. A lo lejos alcanzaba escuchar los radios de sus compañeros, pero se alejaban cada vez más conforme se adentraba en la oscuridad del edificio.

Pronto todo estaba en silencio, hasta que escuchó unos sollozos infantiles por uno de los ductos de ventilación. Parecía que venían del segundo piso, comprobó que su arma estuviera cargada y preparada, y subió por unas escaleras de servicio.

Una niña aproximadamente de siete años de edad estaba llorando, su cuello, manos y tobillos estaban atados con unas barras y grilletes metálicos, cuya posición la obligaba a mantenerse sentada en el piso. Al otro extremo del cuarto un hombre preparaba en una mesa de operaciones, unos bisturíes, jeringas, tijeras e incluso instrumentos de dentista. Todo estaba perfectamente desinfectado.

  • Por favor señor, déjeme ir con mi mami…-dijo la pequeña con los ojos llenos de lagrimas y desesperación.
  • Jennifer, Jennifer, Jennifer, tu nunca debiste de hablar con un extraño, ahora eres mía, y sé que serás la ultima, ya vienen, tengo que hacerlo.

El aire estaba húmedo, y todo olía a alcohol y a sangre, la muerte de otros niños estaba presente, dientes y parpados en frascos de cristal. Jennifer cerró los ojos, tratando de recordar su cama y los brazos de su madre, su olor y la calidez, quería que el frio se fuera, que su desesperación se desvaneciera, pero no sucedía, el sentimiento de presión en su pecho eran tan fuerte que se orino de miedo. Lo escuchó caminar hacia ella, apretó más los ojos. El hombre manipuló uno de los parpados de la niña y ella alcanzo a vislumbrar la hoja filosa del escarpelo y a continuación un horrible ardor acompañado de un intenso dolor.

La puerta fue derribada estrepitosamente, el hombre junto a la pequeña niña se reincorporo rápidamente, dejando caer el parpado ensangrentado, solamente para recibir tres disparos, dos en el pecho y uno en la cabeza, el cual le puso fin a su miserable existencia.

Michael observó como la sangre se esparcía por el suelo, y de escucho los gritos de desesperación de la pequeña, se dio cuenta de su ojo ensangrentado y lloroso, así como del parpado en el piso, el cual recogió y de inmediato pidió una ambulancia y ayuda especializada para retirar el artefacto que mantenía a la niña en esa posición.

            Fue una noche difícil con el resultado de un muerto y una pequeña con un severo trauma facial y psicológico. Pero al menos regresaría con sus padres.

Michael se encontraba en su departamento, salió de darse un buen baño caliente DE su regadera, eran casi las tres de la madrugada. Limpió con unas de sus toallas el cristal empañado y se quedó mirando su reflejo. Sus ojos azules estaban cansados, tenía una barba a medio crecer rubia, y su físico totalmente en forma. Tiene 29 años y tiene mucho sentido del deber. En su mente solamente está la imagen de la pobre niña con la cara ensangrentada, pero sobre todo los fierros que la aprisionaban. Todos los días veía situaciones horribles, y su mente ya se había cansado de soportar.

Pero había algo en esos metales aparte de lo atroz que le había sucedido a la pobre Jennifer, había algo que lo hacía que su cabeza trabajara más de la cuenta, pero no tenía explicación, solamente la imagen de esos fierros y la sangre derramada. Respiró profundamente y abrió una de las gavetas que estaba a un lado de su espejo empañado, sacó una bolsa de plástico negra, dentro de ella había unos grilletes de cuero y un collar del mismo material, con un aro metálico y dejó todo sobre el lavamanos. Tomó el collar de cuero y se lo colocó alrededor del cuello. Miró fijamente su reflejo y luego rápidamente se lo retiró y arrojó a la basura. Su corazón latía muy de prisa por la confusión, se precipitó hacia su cama y cerró sus ojos, obligándose a dormir.

Había pasado una semana desde el rescate de Jennifer, Michael y su superior, Scott, habían sido condecorados por resolver el caso. El departamento de Justicia había ya decidido un destino muy diferente para el joven, era el día de su cumpleaños y era una mañana lluviosa. El café del dinner impregnaba todo el ambiente, mientras que la lluvia no cesaba. Michael llevaba bajo su camisa blanca de mangas largas los grilletes de cuero en las muñecas, de ellos no se había deshecho, sentía que le proporcionaban una especia de conexión con la realidad, y con la noticia que estaba a punto de recibir. Sabía que no solo recibiría una simple felicitación.

-Debo decirte que el resultado de la cirugía de Jennifer fue satisfactorio, sus padres desean que vayas a verla lo más pronto posible, te has convertido en su héroe. Tendrá unas cuantas marcas, pero el parpado fue con éxito injertado de nuevo. Una niña muy joven y ya conoció a la hija de Scavenger.-Dijo Scott mientras fumaba uno de sus cigarrillos delgados,

-¿La hija de Scavenger? No entiendo a lo que te refieres-Dijo Michael frunciendo el seño.

-Bueno, es el instrumento que utilizo ese idiota para inmovilizar a la niña. Se usa mucho en el mundo del bondage y el sadomasoquismo, pero sus orígenes están en la tortura medieval.

Hubo una pausa entre ambos, se miraron a los ojos mientras que la lluvia intensificaba su caída.

  • Te enviaran a una proyecto muy delicado en Florida, está decidido, yo ya no tengo nada más que enseñarte. Sé que lo harás muy bien, y debes de dar el 300% de tu capacidad, porque no será fácil.-Scott tomó un portafolio negro que tenia a un lado suyo y sacó gran expediente y lo tiro sobre la mesa.- Tienes este mes para leerlo, te irás a finales.

Michael tomo el expediente, lo miro con atención, pero pronto lo dejo sobre la mesa, toco sobre sus mangas uno de sus grilletes de cuero, el olor a tabaco y café sobre la mesa era demasiado penetrante. La lluvia se hiso de nuevo un poco más fuerte y de sus labios salieron unas palabras y frases para Scott quien solamente lo miró un poco sorprendido.

-Estas confundiéndote. No creo que tengas tus pensamientos muy claros.

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